Criptoanarquía: Libertarismo y Voluntarismo en la Blockchain

Anarquía no es caos ni violencia. Así como la palabra “monarquía” significa “gobierno de una persona”, la palabra “anarquía” significa “gobierno de nadie”.

Anarquía significa que nadie tiene derecho a gobernar sobre otros. Sin un gobierno centralizado, no hay Estado.

La idea de una sociedad sin gobierno, hace que algunos imaginen un tipo de existencia primitiva y salvaje, llena de conflictos violentos y sin compasión ni organización. Pero es también una imagen completamente inexacta de lo que significa el anarquismo.

El anarquismo se sustenta en el respeto a la vida, la propiedad privada y la libertad, y los considera derechos naturales para el individuo.

La tecnología blockchain permite un ecosistema descentralizado (sin autoridad central), sin necesidad de permisos para participar, y sin necesidad de confianza, entonces se presenta así como la herramienta ideal para estructurar una sociedad anarquista. En un artículo anterior he publicado: DAO, la Estructura Social del Criptoanarquismo.

Un concepto erróneo común sobre la anarquía es que significa “sálvese quien pueda” o “supervivencia del más apto”, donde todos tienen que ser egoístas y autosuficientes, donde no hay una cooperación u organización real, y donde la gente se comporta en forma violenta, como animales egoístas.

Esto proviene de la falsa suposición de que no puede haber orden o estructura en la sociedad sin gobierno, que sin algún tipo de organismo político gobernante la gente no podría ni encontraría formas de llevarse bien, cooperar y organizarse.

Esta suposición queda desvirtuada por los miles de ecosistemas que se desarrollan en blockchain desde hace 10 años, donde las personas comercian (trading), realizan pagos (usando distintas plataformas que procesan pagos) o practican actividades financieras (DeFi), donde el código informático desarrollado por personas, organiza a las personas, con participación voluntaria.

El principio fundamental del voluntarismo, un término más específico para el anarquismo, es muy simple, y sostiene que es incorrecto iniciar la fuerza o imponer una acción contra cualquier otra persona, y el único momento en que se justifica el uso de la fuerza es para defenderse de una agresión.

La gran mayoría de la gente ya entiende esto a nivel personal, pero se les ha enseñado que esta regla básica de la vida social no se aplica cuando se trata del juego de la política y el gobierno.

Cualquier gobierno central nunca trata de una verdadera cooperación, ya sea una democracia, una dictadura o alguna otra forma, el gobierno siempre constituye una clase dominante que da órdenes llamadas “leyes” y usa algún tipo de castigo a cualquiera que desobedezca. Eso no es cooperación, sino dominación de un grupo que impone su voluntad a todos los demás y les obliga a obedecer.

Millones de personas toleran la confiscación de una gran parte de sus ganancias por parte de otras vistas como una autoridad.

Los opresores no tendrían poder sino existieran colaboradores entre los oprimidos.

En contraste, la verdadera cooperación se trata de personas que deciden voluntariamente la relación de asistencia.

El autoritarismo y el poder del gobierno pueden usarse para forzar a las personas a la organización, pero eso no significa que las personas sean incapaces de organizarse sin ser forzadas.

El Estado a partir de sus programas de educación ha moldeado este tipo de creencias para su beneficio. Hoy tenemos la oportunidad de entender que es una ficción creada con un fin, ya que la criptoeconomía nos muestra otra realidad, en la que se desarrollan relaciones humanas, sociales y económicas a partir de códigos informáticos que establecen normas descentralizadas, aceptadas voluntariamente. Si no te gusta un ecosistema puedes elegir otro. No hay fronteras ni permisos requeridos.

Somos seres sociales, y el liderazgo surge en los grupos de personas, pero es un rol consensuado y aceptado de manera voluntaria por la mayoría, útil para simplificar la organización. Sin embargo eso no implica que si ese lider comete errores o se convierte en tirano, pueda permanecer en el rol, ya que la mayoría rechazará su liderazgo.

Cada vez que un gobierno centralizado actúa, un grupo muy pequeño de personas, los políticos, obligan a todos los demás a aceptarla. Cualquiera que no cumple es castigado de alguna manera. Así es como cualquier formato de gobierno central hace las cosas.

¿Y la Seguridad y la Justicia?

Otra suposición común pero incorrecta es que, si no hubiera gobierno, la gente no tendría manera de defenderse de los criminales o invasores extranjeros. Pero uno no necesita una insignia o una “autoridad” especial para tener derecho a defenderse a sí mismo contra atacantes y ladrones. Tenemos derecho a la defensa propia, solos o con otros para protección mutua.

Otra preocupación que tienen algunas personas es que, si no hubiera gobierno, surgirían bandas privadas más pequeñas para robar, oprimir y esclavizar a la gente. Hay un par de razones por las que este miedo es erróneo.

Las pandillas callejeras privadas y el crimen organizado existen hoy, principalmente gracias al gobierno, no a pesar de él. Observa cuántas pandillas hoy en día obtienen sus fondos del comercio en “mercados negros” ilegales (drogas, juegos de azar, prostitución, armas, etc.) que fueron creados por “leyes” gubernamentales. En una sociedad libre, los matones y ladrones — individualmente o en pandillas — no tendrían ningún “mercado negro” del que apoderarse, habría competencia de mercado entre varios participantes.

En otras palabras, es mucho más probable que una población sea oprimida por una pandilla que se cree que tiene derecho a gobernar, que por una pandilla que es considerada nociva, y que todos se sentirían perfectamente justificados para desobedecer y resistir, incluso a la fuerza.

La defensa organizada puede ser muy eficaz sin que nadie reclame ninguna “autoridad” especial para ser gobierno. Una DAO estructurada con este fin de protección para una comunidad, puede ser claramente una opción para la toma de decisiones y la gestión de la defensa, automatizando ciertas tareas.

Lo mismo ocurre con la ejecución de la justicia, ya que la necesidad de ésta en una sociedad siempre es necesario, por más educada y respetuosa que sea. Tribunales independientes, elegidos por los litigantes, o votados por la comunidad cuando no existe acuerdo de partes, para velar por el cumpliento de las normas de convivencia y comercio, también establecidas de común acuerdo.

Los Gobernantes se Creen Iluminados

Otra objeción común a la idea de una sociedad sin Estado, es la noción de que, si no fuera por un grupo de “legisladores” que nos dicen al resto de nosotros cómo comportarnos, todos nos comportaríamos como animales estúpidos, irresponsables y violentos.

Argumentar que solo el gobierno puede hacer que las personas se comporten de manera civilizada es contradictorio en una sociedad donde los políticos son elegidos por el voto. Si la gente misma no tiene código moral ni conciencia y son simplemente animales estúpidos y violentos, ¿por qué casi todos quieren que el gobierno mantenga la paz y proteja a los inocentes?

¿Trataría una población de personas perversas, despiadadas y malvadas de elegir a buenas para mantener a raya a las malvadas? Obviamente no. La bondad humana y el deseo de orden y paz ya vienen del pueblo, no de los “legisladores” que votan.

La inteligencia colectiva organizada, es totalmente viable hoy día, internet lo hace posible. La comunicación online, foros de discusción, redes sociales entre otras plataformas virtuales hacen posible “la mente de la comunidad” con la interacción de ideas.

Argumentar que el gobierno es necesario para mantener a la sociedad organizada y en paz, es afirmar que la mayoría de la gente tiene un nivel cognitivo y cultural inferior, y solo quiere hacer el mal, y debe ser controlada por una casta de personas que se creen iluminadas.

Palabras Finales

Este artículo no pretende ser un Tratado Jurídico para diseñar una sociedad anarquista, justamente porque el diseño como ingeniería social no es admitido por el anarquismo. Una sociedad surge y evoluciona en el libre juego de voluntades que interactuan.

Los anarquistas sabemos que la sociedad humana nunca será perfecta, pero que será mucho mejor si las malas acciones fueran cometidas por sociópatas identificados, y sin autoridad consentida para dictar impuestos, aplicar leyes y administrar la defensa.

La mayoría de la gente sabe llevarse bien y quiere una sociedad pacífica y justa. Nuestra capacidad para organizarnos y cooperar no proviene de ninguna clase dominante.

¿Estás mejor el mundo con los políticos tomando tu dinero y diciéndote cómo vivir tu vida? ¿O sería mejor si se te permitiera gastar tu propio dinero, tomando tus propias decisiones?

Si esta segunda opción te suena mejor, quizás deberías leer más sobre anarquismo y voluntarismo.

En pocas palabras, los anarquistas proponemos el control total sobre las decisiones de vida y la propiedad de las personas. Mientras no uses la fuerza o el fraude para causar daño a otros, tienes libertad absoluta.

Tenemos una oportunidad enorme en la tecnología blockchain, con tan solo 12 años de historia desde su implementación, y todo un camino por recorrer para formar sociedades globales, voluntarias y libres, pero sin un gobierno central globalista.

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Researcher — ϚʁyptøWriter — Content Creator | Twitter @liberlion17 website: liberlion.com

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